Prácticamente en todas y cada una de las películas de atracos hay una figura que en muchas ocasiones pasa desapercibida, es la del conductor que lleva el vehículo con el que se comete el atraco. Los primeros instantes de la película te dan la sensación de retratar ese conductor meticuloso que mide hasta el último momento los tiempos necesarios para poder escapar. Las primeras escenas de acción te hacen pensar que los derroteros de la película van a ser unos, quizás muy explotados ya en el cine. Nada de eso, bajo una banda sonora que me ha encantado y con muchos más gestos que diálogos, con muchos más silencios que ruidos, puedes ver como la vida del meticuloso conductor cambia (¡como no podía ser de otra manera!) por una mujer. Quizá sea la mujer perfecta, pero quizá el momento de conocerla no ha sido el mejor.
Cuando uno ve Driver no debe esperar una película de acción más, vale la pena dejarse arrastrar por el cambio de la vida del conductor atrapada en un triángulo de amor y cariño. Vale la pena disfrutar de las escenas de los ángeles bajo una banda sonora soberbia.
Quizá no tenga nada que ver, quizá nadie la recuerde ya, a lo mejor muchos no la han visto, a mi me recordó la película Raíces profundas con un Alan Ladd de pistolero ayudando a un matrimonio con su hijo, con un amor platónico surgiendo entre la señora y el pistolero que quizá hubiesen deseado que el momento de haberse conocido hubiese sido otro.

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